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Reseña Histórica del Caserío Los Urbina
Por Edwin Urbina

El caserío Los Urbina estaba ubicado a unos dos kilómetros y medio al Sur de San José Las Flores. No hay información escrita ni acceso a personas que sepan las fechas exactas de la fundación del caserío, pero se cree que un par de familias Urbina lo fundaron ahí por 1890.
En 1980, a comienzos d el conflicto bélico, el caserío contaba con 23 casas de adobe y teja, en las cuales residíamos unas ciento veinte personas. Los apellidos más comunes eran Urbina, Henríquez, Guardado y Recinos.
El caserío pertenecía al cantón La Lagunita, pero estaba/está geográficamente más cerca del Cantón Las Limas. En el caserío no había servicio de electricidad ni carretera. Al caserío se llegaba por medio de dos caminos para personas y uno para bestias y personas. El camino más utilizado era el que pasaba por el cantón Las Limas hacia San Jose Las Flores, donde sus habitantes asistían a la escuela, a la iglesia, a comprar a realizar trámites legales, enterrar nuestros muertos, vender granos y animales, buscar novia, etc.

En 1969 con la iniciativa de un ciudadano norteamericano, las comunidades de La Lagunita, El Palo Verde y Los Urbina instalaron el servicio de agua potable, que llegaba desde un tanque en la base del cerro El Mogote, muy cerca de La Lagunita. En el caserío se instalaron dos pilas públicas, donde los habitantes nos surtíamos de agua con cántaros o llegaban directamente a lavar y a bañarse al chorro.losurbina
Los habitantes de Los Urbina nos dedicábamos exclusivamente a la agricultura de subsistencia, y algunos tenían unas pocas vacas, cerdos y aves de corral. Los principales productos que cultivábamos eran maíz, frijoles y maicillo. Algunos también cultivaban arroz en pequeñas cantidades, y hortalizas tales como: tomates, pipianes, lorocos, y hierbas como albahaca y acapate, entre otras. El único combustible para cocinar alimentos era la leña. La fauna y la flora eran escazas debido a la caza indiscriminada y la explotación de los recursos florales también sin control. La quebrada San Sebastián, el río Sumpul y el embalse El Guayabo o Presa Hidroeléctrica Cinco de Noviembre eran los lugares para pescar artesanalmente.

BarbascoDurante el verano, algunos de Los Urbina ocasionalmente utilizábamos barbasco molido para pescar en el río. El barbasco molido con cal y ceniza removía el oxígeno del agua temporalmente y forzaba los peces a salir de sus escondites. El área afectada era limitada a la poza donde se echaba el barbasco y las positas inmediatas, y después de unas pocas horas el agua quedaba como si nada había pasado. El problema con la utilización del barbasco era que se morían todos los peces en esa poza. Era una practica de pesca no muy común pues el barbasco no abunda en el área.

En Los Urbina abundaban los arboles de jocotes rojos, turcos, pitorrillos y algunos de invierno. En las rivers de los riachuelos cercanos al caserío también abundaban los arboles de mango y otras plantas como manzanillas, semillas de San Pedro, charrales de chupamiel, chufles, y otras plantas típicas de climas tropicales. En el caserío se elaboraba jabón de aceitunas, y el señor Antonio Urbina elaboraba cal para pelar el maíz y para repellar casas, entre otros usos.
En el verano la mayoría de habitantes del caserío migraban hacia el occidente del país para buscar trabajo en las fincas de café, de donde obtenían un poco de dinero para cubrir necesidades de adquisición de alimentos, vestuario, insumos para la agricultura y herramientas.

Los cerros de La Quesera y el cerro El Garrobo eran dos referencias geográficas más cercanas al caserío. Además, el cerro de La Bola se miraba completamente en su costado sur desde cualquier punto. En el caserío existían unas pocas ruinas de procesamiento de añil, pues en el área se explotó la planta de jiquilite, de la cual se extraía el colorante para enviar hacia España a inicios del siglo XX.

Ecos de Chalate describe el estilo de vida de los habitantes del caserío en el período de 1970 a 1980, y narra historias de las vidas de algunos de los habitantes a lo largo del trabajo de memoria histórica.

Debido al conflicto armado en la región a inicios de 1979, todos los habitantes del caserío lo desalojamos entre 1981 y 1982. La mayoría de los habitantes nos refugiaron en las ciudades de Soyapango, Mejicanos, San Salvador (San Salvador), Nueva Concepción (Chalatenango), Quezaltepeque (La Libertad) y Estados Unidos de Norteamérica, entre otros.